Archivos Mensuales: diciembre 2011

La primera guardería

Cada vez estoy más convencido de que  todo está ya inventando, simplemente que ahora se le da otro barniz. ¿Quien pensaría que el concepto de conciliación de vida laboral y familiar es una idea decimonónica?

Reina María Victoria

Un ejemplo de una de las primeras actuaciones encaminadas a facilitar que las mujeres pudieran conciliar trabajo y familia es la creación de la primera guardería. Inaugurada en 1872, es el primer centro de este tipo creado en Madrid y en España. Bajo el patrocinio de la Real Casa, la reina María Victoria dal Pozzo della Cisterna “La Virtuosa”, esposa del rey Amadeo I, fundó el Asilo de Niños de Lavanderas.

Esta guardería estaba situada en frente de la Estación del Norte, en plena Glorieta de San Vicente, muy próxima a las riberas del Manzanares donde se encontraban los lavaderos de la Villa. En este asilo las lavanderas podían dejar a sus hijos menores de 5 años para que fueran atendidos por las Hijas de la Caridad, mientras ellas trabajan. En la guardería se les cuidaba, educaba y alimentaba.

Durante la Guerra Civil la guardería fue destruida y no fue hasta la decada de los años cuarenta cuando la Dirección General de Regiones Devastadas, sobre terrenos cedidos por el Ayuntamiento, contruyó el nuevo edificio, sito en la esquina entre el Paseo Imperial y el Paseo de Pontones, también en una zona próxima a la ribera del Manzanares. A partir de entoncés pasó a llamarse Albergue María Cristina y dependía de la Dirección General de Beneficiencia y Obras Sociales del Ministerio de Gobernación. 

Con el paso del tiempo y los avances tecnológicos la profesión cayó en desuso, desapareciendo también la guardería. En su lugar hoy está la sede central del IMEFE y Casas de Oficios.

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Utopía

utopía o utopia.
(Del gr. οὐ, no, y τόπος, lugar: lugar que no existe). 1. f. Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

En el Teatro Español, del 15  al 30 de diciembre, está programada la obra Utopía. Según la información publicada en la web oficial Utopía es en su esencia, el título de una danza poetizada que se estructura en ocho partes (o versos) que convocan poemas de Larbi el Harti, Neruda, Benedetti, Machado y Baudelaire. Poemas que ahondan sobre la solidaridad, el compromiso, el exilio, la fugacidad de la vida, la pequeñez de los hombres en un cosmos indiferente a sus miserias y grandezas, y -ahora más que nunca- sobre la necesidad de la imaginación y el idealismo como motores necesarios para el cambio. Está la esperanza incombustible de Don Quijote. Y está también el espíritu de otros autores que han acompañado a María Pagés en el proceso. Autores como Gilbert Durand, Gaston Bachelard, Jean Chevalier y Alain Gheerbrant.

Después de leer esto la pereza me puede, me invade. Suena pretencioso, muy pretencioso. A pesar de ello, tengo que reconocer que es un buen espectáculo, aunque no he logrado ver por ningún lado la fugacidad de la vida, el compromiso, el exilio… 

Lo que si he visto es a una gran María Pagés acompañada de 7 bailaores y otros tantos músicos, con un vestuario horrible, en un espectáculo de corte flamenco al que ha añadido unas pinceladas de danza contemporánea, sobre todo en las complicadas coreografías, para homenajear al arquitecto Oscar Niemeyer. Para ello, ha incorporando en algunas piezas ritmos brasileños sobre letras del mismo arquitecto. El resto del homenaje no supe verlo…

Aunque el principio tiene un momento soberbio cuando María baila “Diálogo” a contraluz, enfundada en un pantalón negro, pierde un poco de intensidad en la preciosa y estética pieza en la que, acompañándose de un gran vestido de gasa roja (imagen de Utopía), interpreta “Conciencia y deseo”, una gran idea pero que da mucho más de si.


Personalmente, creo que una de las mejores partes de Utopía es “Camino rojo”, donde las bailaoras se lucen y seducen con sus abanicos. Una pieza alegre, amena, optimista.

A partir de este momento el espectáculo va ganando fuerza para terminar con un fantástico número en el que María Pagés llena el escenario bailando con una gran bata de cola blanca, aleteando como una alondra, al ritmo del poema “Elevación” de Charles Baudelaire. Un final evocador.

Viriato, Viriato, fue…

Siguiendo con la serie de calles y personajes ilustres, hoy toca el turno a Viriato.

Viriato (muerto en 139 a. C.) fue un caudillo hispano (Portugal y España se disputan su lugar de nacimiento) que hizo frente a la expansión de Roma en Lusitania, territorio que comprendía el actual sur de Portugal y buena parte de Extremadura y sur de Castilla-León.

 

Roma, cansada de las humillaciones y derrotas a las que le sometía el caudillo lusitano, ideo un plan para acabar con Viriato. Por medio de un pretexto vano, se convocó a una embajada lusitana en territorio romano, donde se le ofreció a los 3 embajadores y lugartenientes de Viriato (Audax, Ditalco y Minuro) una suculenta recompensa a cambio de la cabeza de su jefe. Como por diñero el perro baila, terminaron asesinando a Viriato mientras dormía. Días después, cuando fueron a Corduba, para reclamar el pago de su recompensa, el cónsul Servilio Cepio ordenó la ejecución inmediata de los tres embajadores, espetándoles a la cara la frase inmortal “Roma no paga a traidores”.

 

Personalmente, me gusta mucho más la historia que se inventó Ramón López-Montenegro y de Frias Salazar

EXAMEN DE HISTORIA

-¿Don Lucas Prada y Regato?
(Se aproxima un mozalbete)
……………………………
A ver, lección diez y siete.
Viriato, ¿quién fue Viriato?

-Viriato, Viriato, fue…
un monarca anglosajón.
Hijo del gran Cicerón
y de la bella Friné.

A la muerte de Tiberio,
en el sitio de Crimea,
Viriato entró en Zalamea
y se encargó del imperio.

Contrajo allí matrimonio
con la princesa lombarda
Mesalina, hija bastarda
de Indívil y de Mandonio.

y, nombrando mariscal
de su ejército a Selín,
derrotó al general Prim
en los campos del Transvaal.

Esto hizo que Carlos V,
con Palafox y Alcibiades,
penetrara en Tiberiades
persiguiendo a Chindasvinto,

y el monarca visigodo
fue vencido en Alcuneza,
donde perdió la cabeza,
que es como perderlo todo.

Mientras tanto, en Palestina,
contáronle algo a Viriato
de su esposa y Mauregato
y repudió a Mesalina;

y, en poco menos de un mes,
firmó en Londres una alianza
con el Duque de Braganza
y un primo de Cabasés,

puso cerco a Port Arthur,
descubrió la Patagonia
y se casó en Macedonia
con “madame” Pompadour.

Lord Wellington que veía
estas cosas con enojo,
quiso cruzar el mar Rojo
y apoderarse de Hungría,

para cuya expedición
contaba con Polavieja,
con Juana la Beltraneja
y con Cristobal Colón.

pero como Abderramán
le debía el califato
a un sobrino de Viriato,
apostó junto a Milán

una escuadra poderosa
al mando de Caracalla,
y les venció en la batalla
de las Navas de Tolosa.

Viriato pagó al califa
tan señalado servicio
dándole un trono fenicio
que le tocó en una rifa,

y luego obsequió a Boabdil,
en los campos de Montiel,
con una casa-cuartel,
para la Guardia Civil.

En esto, la Pompadour,
que se encontraba en Armenia
enferma de neurastenia,
llamó a Tolosa Latour,

y aunque el doctor hizo alarde
de ser hombre diligente
cuando pulsó a la paciente
era demasiado tarde.

Su muerte afligió a Viriato
y le hizo vestir de luto
y hasta crear un tributo
que se llamó “inquilinato”;

y harto de tanta viudez,
dijo a la esposa de Eurico:
“Te llevaré a Puerto Rico
en un cascarón de nuez”

Mas, renunciando a la vida,
fue en un camión de Garruste
al monasterio de Yuste,
donde falleció enseguida.

Ustedes al ver el modo
de expresarse el colegial
pensarán que salió mal…
Pues se equivocan del todo.

Al terminar su “labor”,
dijo el presidente a Prada:
-No está usted conforme en nada
con ningún historiador;

pero, como a mi entender,
de todo cuanto le oí
si no ha sucedido así,
pudo muy bien suceder,

mientras de un modo patente
se demuestra, hay que aguardarse.
Conque puede retirarse
(¡¡y le dio sobresaliente!!).

Por cierto, fijaros en el escudo de Madrid que aparece en la placa de la calle. Otro día os hablaré del dragón alado…

No es tan fiero el lobo como lo pintan

Como dirían mis padres, ya nada es como antes. Todo cambia.

De pequeño el lobo siempre daba miedo, era el malo de los cuentos, el que se comía a la pobre abuela de Caperucita, el que venía a por los niños que no se portaban bien.

Ahora ya no, el lobo es bueno, ¡muy bueno! En la calle San Mateo 28 está la preciosa tienda de niños “Lobo feliz”, donde en menos de 50 metros cuadrados encontramos libros, juguetes, accesorios y objetos de decoración para nuestros peques. Es difícil entrar y no salir sin haber comprado nada, todo llama la atención desde los originales cascos para bicicleta hasta los patucos de peluche para bebes, desde los juegos de ingenio para los más mayores hasta los caballitos con balancín, desde los evocadores móviles del techo a las modernas alfombras… Una pena que no existiera esta tienda cuando era pequeño, cuando el lobo era malo.

Aprovechando la Navidad, la tienda estará abierta todos los días, de 10:30 a 20:30.

Luis Gutiérrez Soto y los cines

 

Paseando por Madrid me topé con el cine Renoir Retiro. Era la primera vez que lo veía pero me resultaba muy familiar, me recordaba a otros cines que hay en Madrid: fachada de ladrillo rojo con decoración en piedra. Cuando llegué a casa me puse a investigar y, como no, es una obra de Luis Gutiérrez Soto, de 1939.

Gutiérrez Soto (Madrid 1900 – 1977) fue un importante arquitecto madrileño, uno de los principales representantes de la arquitectura racionalista española, que diseñó un gran número de cines en Madrid y otras ciudades españolas. En la capital tenemos suyos el cine Callao (1927), el cine Europa (1928), el cine Barceló – hoy discoteca Pachá (1930), el cine Rex (1937), el cine Amaya (1946)… y también se le atribuye uno de los cines de mi infancia, el cine España, en Marqués de Vadillo (hoy sustituido por un anodino edificio de viviendas)

Sus trabajos de arquitectura han enriquecido el patrimonio de Madrid, convirtiéndose en parte fundamental de la ciudad. Así, la imagen que tenemos de terminados espacios viene determinada por sus diseños, como ocurre con las plazas de Moncloa o la de Callao.

A pesar de que ya se han perdido algunas de sus obras más siginificativas, como el primer aeropuerto de Barajas o la piscina la Isla en el río Manzanares, su legado sigue vivo en un gran número de edificios repartidos por Madrid: el Bar Chicote (1931),  las antiguas Galerías Preciados (1940), el Ministerio del Aire (1942), la Unión y el Fénix en el Paseo de la Castellana…

Según los entendidos, sus dos grandes aportaciones a la arquitectura madrileña han sido la incorporación de la terraza-jardín a la vivienda urbana y la transformación del portal de acceso del edificio en un lugar de recepción o estar, lujosamente amueblada y decorada. Una vez más, vuelvo a recordar mi niñez y los portales con sofás, cuadros y lámparas en los que pasábamos nuestros ratos en días de lluvía.