Archivos Mensuales: enero 2012

Contraluz

Si en una coctelera unimos Juan Gatti, el Canal de Isabel II y un deposito de agua elevado de principios del siglo XX, tenemos una de las exposiciones mas refrescantes de este invierno en Madrid.

Fotografía y diseño gráfico se unen en esta muestra de la extensa obra de Juan Gatti (Buenos Aires, 1950) en la que se hace un recorrido a través de sus 30 años de trabajos: portadas de discos, carteles de cine, fotografía de moda…
Gatti ha colaborado con los directores de una gran parte de los últimos éxitos del cine español: Fernando Trueba, Alex de la Iglesia, Gonzalo Suárez… Pero su relación mas fructífera ha venido de la mano de Pedro Almodóvar: Átame, Kika, Tacones lejanos, La flor de mi secreto, Hable con ella, Volver…

 

Junto a este significativo extracto del mundo del cine se recoge una selección de su labor como fotógrafo a través de sus trabajos para diseñadores como Sybilla o Jesus del Pozo y para revistas especializadas, como Vogue Italia, de la que fue director.

 

Esta retrospectiva ocupa la planta baja del edificio. A medida que subimos vamos descubriendo y sorprendiéndonos con su obra más personal: Una serie de 40 fotografías de gran formato, en blanco y negro, que empapelan el espacio con sugerentes imágenes a contraluz.

Como en los cócteles, la guinda la dejamos para el final. Subiendo a lo más alto del edificio llegamos al antiguo depósito metálico de agua, donde se proyecta en un chill-out un montaje audiovisual con las imágenes de su trabajo.

Contraluz. Hasta el 1 de abril. Sala de exposiciones Canal de Isabel II (Santa Engracia, 125). De martes a sábado. Entrada gratuita.

Molinos en Madrid

En plena calle Alcalá, a la altura del metro de Suances, encontramos uno de los pocos ejemplos que hay en Madrid de arquitectura inspirada en la Secesion Vienesa: la Quinta de los Molinos.

En 1925, en una zona alejada del centro y rodeada de explotaciones agrícolas, el arquitecto César Cort y Botí construyó una finca de recreo rodeada por tierras de labor  con un marcado carácter mediterráneo. Tras su muerte y varios años de abandono, fue cedida al Ayuntamiento que la abrió al público durante la década de los ochenta.

La Quinta contiene tres grandes bloques bien diferenciados por descubrir: la arquitectura, el jardín y la explotación agrícola.

En el primer bloque destacan, por un lado, el palacete y la original pista de tenis de inspiración decó y, por otro, las fuentes y albercas de ladrillo ligadas a la tradición española.

El jardín está lleno de rincones con encanto, como la zona del estanque o las terrazas de flores que rodean al palacete. En esta zona se encuentran varios molinos de viento que dan nombre a la Quinta.

Otra de las sorpresas que ofrece esta finca son las tierras de cultivo de olivos y almendros, que se siguen trabajando y explotando manteniéndose fiel al espíritu de César Cort.

Ahora que se acerca febrero merece la pena reservar un poco de tiempo para ir a visitar este tranquilo jardín y disfrutar del espectáculo de los almendros en flor.

Bicicletas

Vaya por delante que no soy un experto ni suelo ir a tiendas de deportes, pero ¿nunca os habéis preguntado por qué suelen ser tan feas? En concreto hablo de las de bicicletas ¿Responde esa estética tan concreta a una técnica de marketing que desconocemos? ¿O se debe simplemente al mal gusto de los propietarios motivado por algún gen hereditario?

Por suerte, hay emprendedores que han sabido ver mas allá del mundo Decathlon y han apostado y arriesgado por una nueva forma de ver el negocio de las bicicletas, “otro mundo es posible”.

En la calle Alameda número 10, en pleno barrio de Huertas, se ha instalado la tienda “Dale pedales” cubriendo un nicho de mercado hasta ahora casi inexistente en Madrid. Se dedican a restaurar, transformar, personalizar, reconvertir a piñón fijo, reparar y ajustar cualquier tipo de bicicleta que les hagas llegar (“clásicas, retro o vintage” sic).

Con una estética estudiadamente descuidada han creado un taller para esas bicicletas de cuando éramos niños.